Una revolución gastronómica es lo que ofrece el restaurante “Warú”, ubicado en el barrio Santa Lucía. Una cocina sustentable, donde la creatividad y sabrosura es su mayor atractivo. Casi vegetariano, con esa consigna tan llamativa denominada “desperdicio cero”, el local ofrece un menú económico liderado por el chef Luis Aurelio Garay –ex cocinero de Boragó. Para no perdérselo.

— Por: María José Winter

Una crema densa de zanahoria baby con hojas de mizuna nos da la bienvenida. De fondo, una obra de arte: textura de betarraga. El plato mezcla tal Dalí, el puré de betarraga, la verdura asada, pequeños pedazos de queso fresco y una magnífica mayonesa casera de la misma verdura rojiza. El postre es para enmarcarlo. Turrón de vino decorado con pequeños merengues y flores comestibles. Vamos muy bien.

La cuchara se transforma en una despiadada que destruye lo que encuentra al paso. Pero les prometo que al probar estos sabores y mezclas, cualquiera se transformaría en un ‘asesino’ gastronómico. Seguramente estarán pensando que fuimos a probar un restaurante gourmet y elegante. Pero no. Con una propuesta delicada y muy bien trabajada, Warú nos sorprende con su menú diario de $5.900.

Y esto no para. Porque su concepto es revolucionario. Cocina sustentable, cero desperdicio, sin carne y amigables con el medio ambiente. El lugar es comandado por Francisco Jáuregui (27), quien también es dueño de Abbas Kebab, un foodtruck de comida árabe. En la cocina el experimentado Luis Aurelio Garay, chef que a sus 30 años ha pasado por Boragó y por el premiado restaurante limeño “Central”. Con un currículum así, entenderán que es un lujo probar su mano por menos de seis mil pesos.

La idea es tratar de generar el menor impacto posible al medioambiente, entregando una propuesta entretenida. Los verdaderos cambios los tiene que hacer la gente y nosotros queremos contribuir a eso. No ocupamos carnes, por un tema saludable, por sustentabilidad -ya que esa industria genera un daño tremendo al planeta-, y por lo mal que lo pasan los animales”, afirma Francisco.

Acá no van a encontrar plateada, mechada ni costillar. Sí muchos vegetales, frutas, legumbres y algunos productos de mar como reinetas, pejerreyes, cholgas y cochayuyo, entre otros. Y lo de cero desperdicio, estos chiquillos se lo toman en serio. En palabras gráficas, lo ideal sería ni tener basureros. Es que se ve tan linda la cáscara del pepino o las flores comestibles adornando el plato. Se utilizan cáscaras, brotes y tallos de hojas. Todo un romanticismo culinario.

Y para no quedar con ganas de siesta, en Warú la clave es irse recargados de energía para seguir trabajando. Esto se logra con platos que ofrecen la justa medida para no salir empachados. Y la prueba de fuego la vivieron cuando llegó un doctor uruguayo a almorzar. El tipo medía 1.90 y era bastante maceteado para que se hagan una idea. “Termina de comer y me dice: `yo que soy bueno pa los asados los felicito. Así es como tenemos que comer. Quedé satisfecho y la comida excelente`. Esto nos llena y reafirma que vamos por el camino correcto”, cuenta Jáuregui con una sonrisa gigante.

Cuando F.J empezó a idear lo que sería este particular restaurant, el destino lo juntó con Garay. Desde el 4 de abril -día que abrieron las puertas-, en conjunto han creado más de 80 platos distintos en un desafío creativo constante. En el segundo piso de este edificio antiguo ubicado frente al cerro Santa Lucía, uno se siente feliz y especial, como si cada adorno en el plato, el chef lo hubiese pensado especialmente para ti.

 

Dónde: Santa Lucía 168, Santiago.Horarios: Lunes a viernes de 12:30 a 15:30 hrs.Precios: Desde $5.900