Son quince, son veinte, son treinta. No, son 55 años de trayectoria del crooner de la cumbia chilena. El soberano por excelencia. Único, grande y nuestro.

— Por: Bárbara Alcántara

Patricio Zúñiga (73) es dueño de uno de los vozarrones más potentes y característicos de las sonoras nacionales. Acaba de cumplir 35 años junto a la mítica Orquesta de Tommy Rey formada en 1982. Pero la historia no comienza ahí.

Criado en un cité de Gran Avenida, su radar orquestal se activó cuando escuchó por primera vez a La Orquesta Huambaly. Sin embargo no fue hasta 1962 cuando debutó como voz principal junto a Los Peniques. “El cantante y locutor radial, Enrique Valladares, tenía un programa en la Radio Agricultura que se llamaba ‘Llamando al favorito’. Él solía hacer shows con artistas aficionados y yo era uno de ellos. Cuando Los Peniques se quedaron sin cantante, Valladares me recomendó”. De este modo el joven de tan sólo 18 años se quedaría con la vacante. Pero había un detalle, necesitaba un seudónimo. Así nacía Tommy Rey y su vida cambiaría para siempre.

Un año más tarde, los hermanos Palacios escucharon hablar sobre el huracán sonoro del principiante. Acto seguido fue contratado. “Nuestro primer éxito fue Pobre Caminante, luego vino La Peineta. Alcancé a grabar siete ‘longplays’ con La Sonora Palacios hasta que en 1982, por problemas que ya no vale la pena recordar, nos separamos y formamos La Sonora de Tommy Rey”.

El legendario programa de televisión, Festival de la Una, fue clave en el éxito de la renovada agrupación, eran parte del inventario diario al musicalizar distintas secciones con Daniela, su primer gran éxito. “Luego, nos llamaron de Sábado Gigante. Ahí todo cambió. Empezaron las giras y logramos tirar para arriba”.

Hubo un tiempo en que la cumbia era mal mirada. A fines de los 90’s se generó un resurgimiento del estilo. ¿Cómo viviste ese proceso?

Empezamos a tocar en las fiestas mechonas de las universidades. Ahí coincidimos en más de alguna oportunidad con Chancho en Piedra o JoeVasconcellos. En 1998 hicimos un show en la Pista Atlética del Estadio Nacional donde había 15.000 jóvenes y los canallas de la producción nos tiraron como número de cierre. Yo estaba nervioso porque nunca habíamos tocado para un público tan joven. Fue un show muy emocionante porque incluso prendieron antorchas.

Esos años son coyunturales para el nacimiento de “La nueva cumbia  chilena”…

Exacto, y me parece fantástico que las nuevas generaciones incorporen nuevos sonidos porque antes todos copiaban el estilo de “la Palacios” o el nuestro. Incluso añadieronsaxo, guitarras eléctricas, hasta secuencias. Yo creo que la diferencia másnotoria entre ambas generaciones es que nosotros siempre usamos smoking. Esos detalles nos importan. 

Usted fue uno de los invitados del Bloque Depresivo en el concierto que realizaron en el Teatro Caupolicán en junio pasado. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue muy emotivo, porque cuando me anunciaron, la gente se puso de pie y cantaban ‘Ole, ole, olé, Tommy, Tommy’. Para alguien como yo eso fue muy conmovedor. El trabajo que hace El Macha es muy bonito. Además, reconoce que uno de los exponentes de la cumbia actual que le llama la atención es Juana Fe.

Al cambiar de tema, cuenta que no recuerda la última vez que pasó un dieciocho o un Año Nuevo con su familia. “Por suerte, porque esas fechas son económicamente buenas para nosotros. Es bonito tocar para la gente en esos momentos. Un año más, (tararea y sonríe) imagínese usted. Si no tuviéramos trabajo durante esas fiestas, nuestra música sería un fracaso”, asegura.