El Tai Chi es considerado como un arte marcial interno, útil para el desarrollo de la personalidad y muy provechoso para la salud, especialmente para estados de estrés y ansiedad. Un experto de la Universidad del Pacífico explica sus beneficios.

— Por: Verónica Marzolo

El Tai Chi es una disciplina tradicional taoísta de la República Popular China que consiste, principalmente, en realizar una secuencia de movimientos lentos, suaves y coordinados, que resultan ser una excelente terapia.

Con más de 30 años en la disciplina, Sergio Huneeus, quien es Instructor 6º Dan Tai Chi Ko y docente del Taller de Tai Chi de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico, asegura que “esta práctica regula el sistema nervioso central, dado que los movimientos que coordinan el cuerpo son controlados por la mente”.

Por otra parte, su práctica también fortalece la función de los sistemas cardiovascular y respiratorio. “Estos ejercicios combinan la respiración con la acción de los huesos, músculos y piel. Las articulaciones trabajan particularmente y el músculo del diafragma activa una respiración abdominal rítmica, que acompasa el movimiento”, explica el experto.

Y como si fuera poco, el Tai Chi mejora la función del sistema digestivo. “Una correcta posición del cuerpo, junto con movimientos respiratorios correctos, estimulan los vasos gastrointestinales, mejorando la circulación de la sangre y la secreción de los vasos digestivos; esto, entre otras cosas, elimina el estreñimiento”, comenta el docente de la Universidad del Pacífico.

Además, esta disciplina logra cambios a nivel de ánimo, ayudando especialmente a quienes sufren de estrés. “La armonía de los movimientos de Tai Chi va produciendo un bienestar contemplativo que puede transformar un estado de ánimo negativo, producto de situaciones contingentes, en uno positivo basado en una autoconciencia estabilizadora. De esta manera, el estrés es superado por un estímulo unificador que produce la práctica sostenida de Tai Chi”, asegura el especialista.

Huneeus señala que estos cambios pueden verse materializados desde la primera clase de Tai Chi. “Al aprender bien una secuencia, tenemos una herramienta completa que refuerza y sostiene sus beneficios. La Forma Básica puede aprenderse entre 4 a 9 meses, según las aptitudes y dedicación del estudiante, aunque el adulto mayor suele demorar más tiempo. Una vez aprendida la Forma Básica, el aprendizaje continúa en mayores niveles de profundidad”, comenta.

Para Sergio Huneeus, estos cambios no sólo se ven reflejados en la observación. “Hay estudios en diabéticos, también en afecciones cardíacas, cansancio, dolores corporales, desánimo, parkinson y osteoporosis. También es considerado como medicina preventiva, ya que la práctica regular de Tai Chi mantiene un estado de salud integral y vigor que evita contraer enfermedades. Fortalece el wei chi, que en términos de medicina occidental se relaciona con el sistema inmunológico”, agrega.

Considerando que el Tai Chi es una meditación en movimiento, el instructor de esta disciplina dice que es muy recomendable para estudiantes en esta época del año. “Resulta más fácil aquietar la mente en este tipo de meditación, ya que la atención mental se concentra en la coordinación del cuerpo y esto produce un estado de conciencia meditativa”, plantea.

Fuente: Universidad del Pacífico