Octubre es el Mes Internacional contra el Cáncer de Mama. Si bien hoy existe más conciencia respecto a la necesidad de prevenirlo mediante exámenes médicos y autoexamen periódico, es una enfermedad cada vez más frecuente en Chile y el mundo. Una especialista de la Universidad del Pacífico señala cómo la personalidad es un factor que predispone tanto para esta como para otras enfermedades.

— Por: Verónica Marzolo

Por: Verónica Marzolo

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año se producen 1,38 millones de nuevos casos y 458 000 muertes por cáncer de mama, una enfermedad que es lejos, la más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. Y en Chile, no nos quedamos atrás, porque indicadores de la Corporación Nacional del Cáncer (CONAC) señalan que la incidencia del cáncer de mama entre la población femenina en Chile es alta, ya que una de cada seis mujeres lo desarrollará a lo largo de su vida, a pesar de no tener antecedentes genéticos. Por ello es importante prevenirlo.

Al respecto, Alejandra Rodríguez, docente de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico y Directora del Centro de Psicosomática Chile, aclara que el cáncer de mama es una enfermedad que responde a determinadas variables y condicionantes. “Desde los factores psicológicos, no hay evidencia científica de algún tipo de personalidad a la base que caracterice a las mujeres que padecen este tipo de cáncer, sin embargo, la literatura científica propone que existen tres factores reconocidos que participan en toda enfermedad psicosomática, como la vulnerabilidad del órgano involucrado, una situación ambiental desencadenante y una personalidad a la base, siendo esta última la única variable que podemos manejar en un trabajo personal o psicoterapéutico”, indica.

Con esta posibilidad real, la experta con más de 20 años de experiencia en clínica trabajando con adolescentes y adultos con diferentes problemáticas y enfermedades, señala que la personalidad es un factor que predispone o es un factor de riesgo tanto para esta enfermedad como para otras.

Hoy, diversos profesionales del área de la salud consideran el cáncer de mama como una enfermedad psicosomática. Esto quiere decir que existe detrás de la enfermedad física un factor de base psicológico, además del médico. “Este factor alude a un conflicto en lo emocional que estas pacientes no logran manejar, debido fundamentalmente a rasgos de personalidad como complacencia, excesiva amabilidad y evitación de conflictos emocionales, como supresión de emociones, principalmente la rabia”, comenta la especialista de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

“La personalidad psicosomática ha sido estudiada ampliamente. Específicamente David Liberman, psicoanalista argentino, denominó a esta personalidad como ‘sobreadaptada’, ya que están orientadas fuertemente al ‘deber ser’; se sobreexigen, son híper responsables, con una marcada autosuficiencia, muy perfeccionistas, laboriosas y estoicas”, enumera.

En este contexto, Alejandra Rodríguez explica que las emociones son energías, y por ello hay que canalizarlas y descargarlas. “Desde la neurociencia, las emociones como energía tienen un monto, es decir, mientras más intensa es la emoción, más perentoria es su descarga. Una vía normal y saludable es descargar las emociones hablando, es decir, expresar en palabra lo que uno siente. Estas mujeres comúnmente no pueden expresar dichas emociones y esto se denomina Alexitima. Es decir, tienen esta vía bloqueada, por lo cual la energía busca otras vías de expresión como el cuerpo o la somática. El silencio va impidiendo que descarguen y esta energía negativa las va enfermando. La desorganización mental provoca una desorganización irreversible somática, según lo planteó el padre de la Escuela de Psicosomática de París, Marty, ya en los años ‘60”, plantea.

Otros de los factores importantes en este tema es el manejo de la pérdida. “Se ha estudiado que lo que gatilla el cáncer de mama son situaciones de pérdida significativa, sea esta de un ser querido o de cualquier tipo. Pérdida no es sinónimo de muerte. Puedo vivir una pérdida si se va un hijo de la casa, por ejemplo. Además, se suma la dificultad que presentan estas mujeres de elaborar dicho duelo, ya que ante cualquier pérdida significativa es necesario una elaboración a través de un duelo. A veces las mujeres, por querer ser fuertes, no viven el duelo necesario y todas las emociones se tramitan en el cuerpo, produciendo la enfermedad en forma posterior”, ejemplifica la docente.

La fórmula salvadora

Sin embargo, la experta de la Universidad del Pacífico dice que es posible trabajar estas variables, ya que estos rasgos de personalidad pueden suavizarse y evitar que se rigidicen, transformándose en factores de riesgo, ello siempre y cuando se realice un trabajo a conciencia.

“Los rasgos de personalidad suelen rigidizarse con el paso de los años, sin embargo, a través de la toma de conciencia y el trabajo duro, sistemático, es posible lidiar contra estas características que ponen en riesgo nuestra salud. Las 4D es una fórmula sencilla para comenzar: Detente, Descansa, Delega, Disfruta. Las mujeres queremos desempeñar exitosamente todos los roles que estamos realizando; no paramos, no sabemos decir que no, nos sobrexigimos, nos tragamos la rabia y nos vamos cargando de culpa. En el último tiempo hay más conciencia de la necesidad de los exámenes médicos y de la palpación o autoexamen, sin embargo, las tasas de mujeres con cáncer de mama siguen aumentando. Es urgente generar un cambio en las conductas y estilos de vida para prevenir enfermarnos desde la personalidad y no sólo prevenir desde lo médico. Hay que hacer las dos cosas”, enfatiza Alejandra Rodríguez, docente de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

Fuente: Universidad del Pacífico