La temporada invernal no suele ser una buena amiga de los adultos mayores. Y no sólo por las enfermedades recurrentes de la época, sino porque el frío es en sí un enemigo para este grupo etario. Especialista de la Universidad del Pacífico comparte algunos consejos para evitar riegos de enfermedades estacionales y/o el agravamiento de enfermedades crónicas.

— Por: Verónica Marzolo

Con la llegada de las bajas temperaturas comienza la preocupación de cómo prevenir enfermedades, cómo calefaccionar nuestro hogar y qué cosas comer para reforzar nuestras defensas. Preocupación que se multiplica en el caso de quienes tienen abuelos a su cargo, ya que los adultos mayores resienten más la época invernal y necesitan cuidados especiales.

De hecho, la jefa de carrera de Técnico Deportivo de la Universidad del Pacífico, Andrea Lobos, advierte que este grupo suele sufrir más los rigores del tiempo. “En los adultos mayores la piel disminuye su espesor y los receptores cutáneos pierden sensibilidad a la temperatura, por lo que el anciano puede tener dificultad para percibir con certeza si tiene frío o calor”, explica la experta.

Es por ello que la kinesióloga recomienda vigilar con termómetro la temperatura de la habitación de un adulto mayor, para que ésta fluctúe entre los 18 y 24°C, utilizando preferentemente estufas eléctricas o a gas. “Es importante considerar que las bajas temperaturas influyen aumentando la presión arterial, por lo tanto los adultos mayores son más susceptibles a estos cambios. Por tal motivo, se recomienda mantener un constante control de los adultos mayores hipertensos”, agrega.

Adicionalmente, Andrea Lobos alerta que “no hay que olvidar que los cambios bruscos de temperatura inciden en la aparición de enfermedades respiratorias. Además de asegurar una adecuada ventilación, hay que evitar la exposición prolongada al humo de braseros o estufas de kerosene y tener cuidado con los niveles de monóxido de carbono al encenderlas”.

Un caso de especial cuidado es el de aquellos ancianos que padecen artrosis. “Las temperaturas invernales aumentan las dolencias típicas de esta enfermedad, aumentando las contracturas musculares. Ante esta situación, se recomienda que tomen baños de agua caliente para disminuir la rigidez y evitar aquellas actividades que requieran gran esfuerzo físico”, indica la docente de la Universidad del Pacífico.

Cuidados especiales para adultos mayores no autovalentes

Los cuidados de adultos mayores no autovalentes dependerán, por una parte, de su estado general y mental y, por otra, de los recursos de la familia. “En general, se intenta mantener su capacidad funcional y evitar complicaciones para lograr una buena calidad de vida”, plantea la jefa de carrera de Técnico Deportivo de la U. del Pacífico.

En esta línea, las condiciones ambientales son importantes. “Es relevante que la habitación sea tranquila, iluminada, aireada y con temperatura agradable. Asimismo, es clave no abrigar demasiado al adulto mayor si se encuentra en cama. Hay que procurar que no transpire y, de ser así, cambiar la ropa húmeda por ropa seca. Por lo mismo se recomienda utilizar pijamas de algodón, para evitar la sudoración”, agrega la especialista.

En cuanto a la alimentación, aconseja una dieta que aporte energía y, por ende, calor. “Es importante mantener una buena alimentación, que asegure un adecuado aporte calórico a través de la ingesta de carbohidratos y lípidos, sin olvidar los alimentos con alto contenido proteico”, puntualiza Andrea Lobos.

La docente de la U. del Pacífico dice que aunque durante las estaciones frías la sensación de sed es menor, se debe mantener la ingesta de líquido varias veces al día. “Es importante beber agua en cantidades adecuadas (2 litros al día), evitando el consumo de alcohol debido a que es un vasodilatador, lo que incrementa la pérdida de calor”, aclara.

También sugiere no olvidar la actividad física, pero teniendo cuidado de la temperatura y el lugar donde se realice. “Se aconseja realizar actividad física a la intemperie cuando la temperatura sea superior a los 5ºC, realizando un calentamiento previo antes de salir de casa, lo cual mejora la sensación térmica y la persona siente menos frío. En invierno se recomienda elegir los horarios menos fríos, como lo son las horas centrales del día”, acota.

Aprovecha de recordar que también es positivo realizar paseos al aire libre para obtener la vitamina D, esencial para mantener el metabolismo normal del calcio. “Se recomienda exponerse al sol entre las 9 y 10 de la mañana, o después de las 3 de la tarde, dos veces a la semana, por un periodo de 10 a 20 minutos”, precisa.

Recomendaciones de autocuidado

-Mantener una correcta hidratación pese a que en invierno sentimos menos sed.

-Ventilar constantemente el hogar: abrir las ventanas 15 minutos durante la mañana y 15 minutos durante la tarde.

-Mantener una dieta balanceada, rica en alimentos que contengan mayor cantidad de antioxidantes, para así reforzar nuestro sistema inmunológico y no ser tan vulnerables a los cambios climatológicos. Entre los más destacados están: el brócoli, la espinaca, los tomates, el ajo, la naranja y el aceite oliva.

-Evitar los cambios bruscos de temperatura.

-Usar ropa adecuada, que evite la pérdida del calor corporal.

-Ante síntomas del resfrío no auto medicarse y consultar a la brevedad con el médico

Recomendaciones para prevenir enfermedades estacionales

-Taparse la boca con el antebrazo al toser o estornudar.

-Usar pañuelos desechables y eliminar los pañuelos de género, debido a que son reutilizables y mantienen microorganismos.

-Lavarse las manos con frecuencia.

-No visitar enfermos con infecciones respiratorias.

-Evitar las aglomeraciones de público.

-Vacunarse contra la Influenza. Es importante tener presente que esta vacuna es gratuita en consultorios y vacunatorios privados del país para adultos mayores de 65 años.

Fuente: Universidad del Pacífico