Es una discoteque pero se puede disfrutar de su comida como si estuviésemos en un exquisito restaurante. Su nueva carta, estrenada hace poco más de un mes y medio te invita a comer de mar y tierra, a tomar y después a quedarte a bailar. Una combinación de lo que más disfruta el ser humano. ¡A gozar!

— Por: María José Winter

Si le pregunto a mi papá si conoce Club Eve, de seguro le saldrá alguna sonrisa recordando sus tiempos mozos. Si le hablo del lugar a algún sobrino, me miraría y me diría “pero si voy todos los fines de semana”.Y por supuesto, yo lo conozco bien, porque también fui clienta frecuente de esta disco ubicada en Avenida Vitacura.

Deben ser pocos los lugares conocidos por una transversalidad de generaciones. Bueno, será discoteque, pero tiene historia. Nació a fines de 1969 y desde entonces ha funcionado con gran éxito. Popularidad interrumpida por los años de toque de queda y por un incendio que destruyó el local en 1980. Se volvió a abrir con todo al año siguiente con una invitada estelar: la cantante jamaiquina Grace Jones. Hoy, el nuevo Club Eve sigue siendo una de las estrellas de la noche capitalina, preferida por jóvenes bailarines y motivados.

Pero vamos al grano. Este no es como cualquier lugar. Además de su pista de baile, Eve tiene un restaurante que está dando mucho que hablar. El hecho de ir a comer deliciosos platos con una atención de calidad, tomarse unos ricos tragos y después previar en el mismo lugar de carrete, puede resultar bastante atractivo. Nosotros probamos algunas maravillas de la nueva carta y nos deleitamos con algunas de sus preparaciones.

Para empezar, entendiendo el concepto de grupo y salidas nocturnas, se agradece que tengan entradas contundentes para compartir. Como la Tabla de carne, con media costilla barbecue, alitas de pollo apanados, chorizo, strogonoff, quesadillas de carne y pollo y papas rústicas. Si lo tuyo es lo marino, también está la opción de “Tentaciones del Mar”, una abundante tabla para dos o tres personas, con ceviche de salmón, camarones apanados, dos pequeños chupes de salmón y camarón y varias quesadillas con salsas de la casa. Bien ahí.

El plato de fondo me sorprendió. El filete de salmón aromatizado con eneldo y cocinado en aceite de oliva estaba realmente asombroso. Me hubiese comido tres de esos platos. El puré rústico que lo acompañaba, se complementaba a la perfección. También encuentras ají de gallina, spaghettis con camarón o strogonoff, mechada al vino tinto, sándwiches y ensaladas.

 

Los postres no brillan, pero nunca es malo terminar con un toque de dulzor. Pero lo bueno, es que por ser un lugar nocturno, tienen una completa y variada carta de tragos que se pueden tomar acompañando la comida o pedirlos en la agradable terraza. Vinos, mojitos, Aperol Spritz o piscola. Desde las 21 horas se puede entrar gratis a comer. Después de las 23:30, la entrada se cobra.

Club Eve se adapta constantemente. Comer y después bailar. Comer y después apreciar alguna exposición de fotografía. Comer y disfrutar una banda en vivo. La oferta de su agenda cultural abunda. De martes a sábado, en el local te reciben con los brazos abiertos. La combinación de actividades transforma a este lugar en un imperdible para una noche de fiesta. Y nosotros nos despedimos con una frase escrita en el menú grabada en nuestras cabezas. “A comer, beber y bailar, que el mundo se va a acabar”. Cuanta razón.

Dirección: Av. Vitacura 5480, Vitacura.T: +562 2219 3797Web: clubeve.clMail: rrpp@clubeve.cl